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El TSJC reconoce el suicidio de un agente rural como accidente laboral

14 mayo, 2014

El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha dictado una sentencia que reconoce como accidente laboral el suicidio de un agente rural de la Generalitat al considerar que la decisión de quitarse la vida fue consecuencia de la presión que sufría por su trabajo.

La Sala de lo Social estima el recurso presentado por la esposa y los hijos menores del fallecido contra la mutua Asepeyo y el Departamento de Agricultura de la Generalitat, que le negaron las pensiones de viudedad al negarse a admitir que se trataba de un accidente laboral. El motivo, según el TSJC, estaba en un incendio que se había producido ese mes en la localidad de Calvinyà que “le obsesionó sobre que no había hecho las cosas como debía”.

La sentencia narra que la mañana del día 25 de marzo de 2012 la víctima debía ir a recoger a su hijo al mediodía. No fue. Su familia trató de localizarlo por teléfono sin éxito, por lo que empezó una búsqueda que acabó ocho horas después colgado de un árbol en la zona conocida como Mas d’en Coll, en el municipio de Alas i Cerc. Según el texto legal, el fallecido había dejado dos manuscritos. Uno iba dirigido a sus superiores y manifestaba su “preocupación por el incendio de Calvinyà, el cual le había roto la vida y a su familia, que la Administración estaba buscando un cabeza de turco si no se habían realizado las tareas correctamente y que este sería él”.

El fallecido era jefe de área de los agentes rurales en la comarca leridana del Alt Urgell desde 1989. Entre otras funciones, ese cargo implicaba “programar, evaluar e inspeccionar” las tareas de los agentes rurales. Nunca antes había estado de baja y, según el auto, vivía “no con ansiedad, pero sí con intensidad” su trabajo, “de forma obsesiva” y con “autoexigencia”. En los incendios de Calvinyà participó como voluntario, puesto que ese día no trabajaba, pero aun así desde ese día sufrió ansiedad, no dormía por la noche y vivía con miedo a ser sancionado, perder su reputación e ir a la cárcel, según relató su hijo a la policía. El hombre acudió al médico, que determinó “un grado de ansiedad moderado por su trabajo”, le recetó ansiolíticos y lo citó al cabo de 15 días.

El TSJC recuerda una sentencia de 9 de marzo de 1987 en la que se señala que si bien es cierto que el suicidio tiene “carácter voluntario”, este se produce “a veces por una situación de estrés o de trastorno mental que puede derivar tanto de factores relacionados con el trabajo como de factores extraños al mismo”. La sentencia resume que en este caso el fallecido se dirigió a sus jefes directos mediante una carta, que la doctora le había diagnosticado ansiedad por su trabajo, que anteriormente no había tenido ninguna baja médica, que era muy autoexigente y que el incendio le obsesionó, afectando su estado de ánimo. El tribunal recuerda que el “cuadro ansioso moderado” tenía origen en el “elevado grado de profesionalidad, responsabilidad y autoxigencia”, que “le superó emocionalmente hasta el punto de decidir poner fin a su vida”, por lo que queda acreditado el “nexo entre el acto del suicido y su estado de ansiedad”.

El tribunal, finalmente, estima el recurso interpuesto por la mujer y los hijos y les reconoce las prestaciones de viudedad y orfandad que solicitan.

FUENTE: ELPAIS.COM

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